Titulo: PNC
Año:2006
Técnica: Acrílico sobre Lienzo
Colección: Politik
He querido escribir desde hace ya tiempo, pero me ha lastimado mucho la muerte de Foppa, a quien nunca conocí; no el fondo de lo que sucede en la mente de quienes hacen esos cobardes actos, quizá a estas alturas ni me interesa, porque al final matan a un hombre pero no lo que sembró en muchos. Y quizá la verdad ya la sabemos, porque el dolor nos quita el velo y nos hace posible ver lo que ellos, los mismos de siempre, pretenden ocultar.
Miedo, miedo es lo que anuncian sus actos nefastos de minúsculos seres. Sí, a diario mueren muchas personas por distintas razones, pero por las mismas lacras cobardes. Estamos hartos, pero ya no, ya no, porque pasamos de ver las noticias a diario a ver más allá; ellos, los mismos de siempre, solo saben matar. Porque las redes o los algoritmos —hechos con la hipocresía de quien no quiere decir lo indecible de lo que sucede en el mundo, que es matar— ocultan la palabra como tabú, cuando no es tabú realizar un acto de esa índole.
Nunca traté a Foppa, pero me duele, quizá como me duele lo de Ronaldo Robles, quizá y los de much@s... Es indescriptible decirlo porque soy un ser político y sé que todos lo somos. Creo en el ser humano y considero que el humano es bondad pura, porque nos regala una creatividad sin límites, una entrega sin limitaciones en todo…
Peroooo ellos, los mismos de siempre, consideran que el ser humano es nefasto y malo, porque ellos tienen su absoluta verdad. Ellos, los que hacen las guerras y defienden maldades que maquillan de excusas falsas; ellos, los mismos de siempre, oligarcas de pueblos desnutridos y débiles, cansados y golpeados por sus nefastos poderes. Ellos, los mismos, los que están ahí y aquí, queriendo ser respetados a la fuerza y por maldad. Así es, a muchos les han quitado la máscara de señores importantes y dignos, exponiéndolos públicamente, porque usted y yo sabemos quiénes son: los mismos de siempre, los que corroen la vida en pulcros y blancos trajes que huelen a limpieza putrefacta que mancha la vida.
Así son los mismos de siempre: ahí están viajando y comprando, y por esto se creen los dueños. Los mismos de siempre de los que hablaron los mismos que ellos mataron, son siempre los mismos que tú y yo ya sabemos quiénes son. Están aquí, disfrazados de élites mohosas que huelen a rancio, guardadas sus huellas por los necios guardaespaldas, los mismísimos de siempre que hoy caminan blindados, humillando con mentiras y colas largas el miedo de los demás.
Por hoy solo puedo decir: usted que está leyendo, ya se dio cuenta de que siempre son los mismos de siempre, ¿para qué averiguarlo? Solo podemos decir: Descansa en paz, hombre valiente, dejaste un legado más que palabras, una triste enseñanza con tu lamentable muerte: nos dijiste quiénes eran. Los mismos de siempre… para qué callarlo, si para decirlo ellos solo saben matar.