Apariciones de taller: "Hambre" y "Cangrejoyote"
Hay un punto en el proceso creativo donde el empeño por lograr que algo se parezca a algo termina por asfixiar la pintura. En la búsqueda constante de traducir ideas o complacer expectativas, se corre el riesgo de perder el objetivo esencial por el cual se empezó todo: la vivencia pura del momento en el taller, eso que nos hace amar el instante en que lo hacemos.
Estas dos obras nacen de esa necesidad de pausa y redescubrimiento. Un retorno al color, a la densidad de la textura y al gesto sin un fin específico.
Obra: Hambre
Hambre
Óleo y técnica mixta sobre lienzo
Hambre es un proceso de redescubrir la pintura a través del dejarse ir. Es una obra que busca contenerse en sí misma y existir en su totalidad, inundada de posibilidades de expresión sin la atadura de un cálculo previo.
Entre capas densas de azul profundo y surcos incisos sobre el pigmento, emerge una forma primaria, voraz y elemental. No busca ilustrar; busca encarnar ese impulso primario, la apetencia creativa que devora y construye desde la materia.
Obra: Cangrejoyote
Cangrejoyote
Óleo y técnica mixta sobre lienzo
Cangrejoyote surge de ese mismo diálogo libre con la superficie. Es la aparición de un animal extraño, lúdico y gracioso que emerge entre pinceladas de terracota y anaranjado encendido sobre un fondo oscuro y terroso.
Sin buscar una referencia zoológica real, la forma se construyó a sí misma: una criatura híbrida que sostiene la mirada con humor y misterio, recordando que la figura no tiene que explicarse para tener presencia viva en el lienzo.