Turbanidad (2006): La memoria análoga, el desecho y el grito

Turbanidad

Turbanidad (2006)

Esta foto no salió de un teléfono. Es el escaneo de una fotografía análoga, tomada en un tiempo donde ni los celulares ni las cámaras digitales estaban a mi alcance.

Turbanidad (2.00 x 1.20 m) nació sobre un pedazo de aglomerado recuperado de una división de casa que tiraron a la basura. Le armé su propio marco en el taller y sobre ese soporte de desecho volqué la realidad del momento. Se cumplían 10 años de la firma de los Acuerdos de Paz en Guatemala, pero en las calles la violencia se cruzaba como una red oscura de muertes, igual a la que vivimos hoy. La obra era una sátira irónica y dolida de cómo nuestras calles y avenidas se convertían en el escenario de ese acontecer trágico.

Perteneció a una exposición que monté en El Sitio Cultural, una muestra que marcó definitivamente el rumbo de mi trabajo. Ahí entendí que a mí no me servía un arte dulce, ni la perspectiva romántica e idílica que maquilla la realidad. La belleza se empaña precisamente por aquello que nos queremos tapar los ojos para no ver.

Esta obra me dejó una cicatriz que no va a cerrar nunca, el testimonio de un dolor causado por una realidad angustiosa que escapa a toda interpretación. Buscar culpables y verdugos ya hasta cansa, porque el daño ha sido profundo. Y sin embargo, la paradoja del arte: la pieza no duró ni una semana expuesta cuando ya se había vendido.

Los años pasan, los soportes cambian, pero la intención y la verdad del trazo en el taller siguen siendo las mismas.

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