Pentecostés en San Francisco el Grande: El arte efímero que envuelve la fe
El arte tiene el poder de transformar espacios, pero en la Antigua Guatemala, el arte también tiene el poder de detener el tiempo. Tras seis meses de trabajo, el telón de Pentecostés finalmente se desplegó en el coro de la Iglesia de San Francisco el Grande, integrándose en un escenario monumental donde la pintura, la escultura y la tradición convergen.
Este proyecto de 110 metros cuadrados nació de tiras de papel Kraft unidas con esfuerzo junto a mi hijo mayor en un espacio que nos prestaron inicialmente. Fue un proceso de entrega total que culminó en el Coro de la Iglesia, un lugar cargado de una energía espiritual muy especial. Trabajar en esas dimensiones es un desafío constante a la perspectiva y al cuerpo, cuidando cada paso sobre el lienzo mientras la pintura cobra vida.
Pero el resultado final es un diálogo colectivo. Mientras yo trabajaba en la profundidad de los arcos y la luz del Espíritu Santo, la hermandad se encargaba del encortinado y las luces, mientras otros artistas creaban las alfombras y arreglos que completan la velación. Es fascinante ver cómo meses de labor se concentran en un solo día de fe, donde la entrada gratuita permite que toda la comunidad se envuelva en esta atmósfera mística."