Bitacora de Taller, Obra reciente Mauricio Miranda Bitacora de Taller, Obra reciente Mauricio Miranda

Apariciones de taller: "Hambre" y "Cangrejoyote"

Apariciones de taller: "Hambre" y "Cangrejoyote". Un retorno al color, a la densidad de la textura y al gesto sin un fin específico, explorando el proceso intuitivo sobre el lienzo.

Hay un punto en el proceso creativo donde el empeño por lograr que algo se parezca a algo termina por asfixiar la pintura. En la búsqueda constante de traducir ideas o complacer expectativas, se corre el riesgo de perder el objetivo esencial por el cual se empezó todo: la vivencia pura del momento en el taller, eso que nos hace amar el instante en que lo hacemos.

Estas dos obras nacen de esa necesidad de pausa y redescubrimiento. Un retorno al color, a la densidad de la textura y al gesto sin un fin específico.

Obra: Hambre

Hambre

Óleo y técnica mixta sobre lienzo

Hambre es un proceso de redescubrir la pintura a través del dejarse ir. Es una obra que busca contenerse en sí misma y existir en su totalidad, inundada de posibilidades de expresión sin la atadura de un cálculo previo.

Entre capas densas de azul profundo y surcos incisos sobre el pigmento, emerge una forma primaria, voraz y elemental. No busca ilustrar; busca encarnar ese impulso primario, la apetencia creativa que devora y construye desde la materia.

Disponible: en Galería Mauro


Obra: Cangrejoyote

Cangrejoyote

Óleo y técnica mixta sobre lienzo

Cangrejoyote surge de ese mismo diálogo libre con la superficie. Es la aparición de un animal extraño, lúdico y gracioso que emerge entre pinceladas de terracota y anaranjado encendido sobre un fondo oscuro y terroso.

Sin buscar una referencia zoológica real, la forma se construyó a sí misma: una criatura híbrida que sostiene la mirada con humor y misterio, recordando que la figura no tiene que explicarse para tener presencia viva en el lienzo.

Disponible: en Galería Mauro



Leer más
Arte con valor, Mi Proceso, arte visceral Mauricio Miranda Arte con valor, Mi Proceso, arte visceral Mauricio Miranda

Camino torcido

Camino torcido, ¿por qué debería caminar recto? Una reflexión sobre el trazo, la materia y la necesidad de abrir un camino propio frente a las rutas ya trazadas. Técnica mixta sobre lienzo con bastidor.

Camino torcido, ¿por qué debería caminar recto?

Camino despacio, ¿por qué debería caminar rápido?

Este mundo te obliga a avanzar sin detenerte; le gusta tenernos corriendo, agitados, sumergidos sin descanso y sin paz.

¿Por qué debería caminar recto? Y si camino recto, ¿por qué debería torcer mi rumbo?

No necesito rutas ni GPS. Tampoco copiar las huellas de otros si puedo abrir mi propio paso.

¿Acaso no a eso venimos? ¿Acaso no nacemos para crear camino?

¿Acaso no nacemos para descubrir nuestro trayecto? ¿Por qué presionarnos a seguir rutas ya hechas o a buscar el mapa de alguien más?

Ante el abuso constante de las indicaciones y las señales, ¿no sería mejor seguir avanzando? ¿No sería mejor, aun torcido, seguir caminando antes que buscar esos viejos senderos corruptos, cansados y manchados?

Tu camino y el mío no son el mismo. Entonces, ¿en qué quedamos?

En que no hay rutas ni destinos. Solo hay que caminar, seguir y persistir.

¿Por qué? Porque es la única vía.

Y entonces, ¿no hay camino? Claro que no. Solo hay un insistir. En ese insistir es donde encontramos la marca de nuestro propio paso: un trayecto que vamos haciendo y también borrando. No heredamos caminos; heredamos huellas.

Y no son señales, son huellas nada más que identifican a quien las dejó. Un recordatorio para cada uno de que tiene que encontrar su propia marca.

Técnica mixta sobre lienzo con bastidor.

Medidas: 50cm X 39.5

Año: 2026

Disponible. Consultas o adquisición por mensaje directo o correo.

Leer más