Mural en las faldas del volcán AcatenangoProyecto: Parque / Finca San Sebastián
Mural en las faldas del volcán Acatenango: una experiencia irreemplazable
Realizar un mural en las faldas del volcán Acatenango ha sido, sin duda, una de esas experiencias que no cambiaría por nada. Los volcanes son monumentos naturales vivos: guardan vida, misterio y —al mismo tiempo— un riesgo latente. Este mural busca evocar los patios de café de la Finca San Sebastián, lugares con décadas de existencia donde se produce uno de los mejores cafés de Guatemala. Quise traducir en la pared la memoria de esos patios: la luz filtrada entre hojas, las manos que recogen fruto tras fruto, las voces y la paciencia que exige la tierra.
Escuchar es parte esencial del proceso. Hablar con las personas de la finca, conocer sus ideas y entender qué tipo de mural desean no solo me permite crear algo coherente con el lugar, sino que me enriquece profundamente: aprendo conocimientos que jamás obtendría desde fuera. Muchas de las personas que trabajan en la finca llevan años allí; son el motor que hace posible la vida cotidiana del lugar. Lo más sorprendente y hermoso es verlos contentos: esa alegría serena es también parte de la historia que quería contar en la pintura.
Estas vivencias se entrelazan con una preocupación urgente: la explotación del Acatenango por el turismo masivo. El turismo es una oportunidad —tanto para visitantes como para comunidades locales— pero también puede convertirse en un riesgo serio. Hoy vemos cómo se depreda e invade el hábitat de especies que habitan las laderas de los volcanes. Donde antes se subía en silencio, con respeto por la montaña, ahora muchas veces reina el ruido y la alteración del entorno. Eso tiene consecuencias ecológicas y culturales profundas.
Mi llamado, desde el oficio y desde el mural, es a la responsabilidad: si visitan estas áreas tan importantes, háganlo con respeto. Respeten el entorno, la flora y la fauna, las prácticas y la dignidad de quienes cuidan la tierra. Cuidemos responsablemente lo que no es de nadie ni de algunos, sino de la Naturaleza misma. Solo así podremos conservar estos paisajes vivos para las generaciones que vendrán.