El Niño 2027 y el coro de la realidad: sobre el miedo humano y el canto presente de las aves
Un agradecimiento por la lluvia que se transformó en una reflexión sobre el miedo a 'El Niño 2027', el ruido de los medios y la lección presente del canto de las aves. Proceso y Bitácora de la obra (Técnica mixta sobre cartón).
Propuesta de montaje: Visualización (mockup) de la obra con idea de marco industrial en madera recuperada y acero
Nació en agosto de 2026, con la primera lluvia cayendo sobre la lámina de zinc de mi taller. Empezó siendo un gesto sencillo: un agradecimiento puro por el agua.
Sin embargo, mientras el cielo se abría y el sonido de las gotas marcaba el ritmo en el techo, mi mente se cerraba en el miedo. Estaba absorto en la adicción a las noticias catastróficas, en los pronósticos de desastres y en esa culpa constante de saberme parte de una especie destructora. Mi angustia intelectual pretendía adueñarse del futuro con malos cálculos y temores sobre un "Súper Niño" devastador.
Este es el primer bosquejo de la obra sobre el formato de cartón
Pero en medio de mi tragedia egocentrista, el fondo del taller se llenó de vida. A través de la lluvia se dejaba escuchar el canto de diversas aves de la zona. No cantaban por compromiso ni por rutina; daban verdaderos gritos de alegría por la lluvia que caía.
Movido por la curiosidad, usé la aplicación Merlin Bird en el teléfono para identificar quiénes eran mis vecinos de patio. Logré registrar cinco especies cantando al mismo tiempo: el Carpintero, el Cut cut, el Colibrí, la Chorcha y el Pijuy.
Ese momento fue una lección de humildad brutal. Las aves se convirtieron en mis maestras. Mientras yo cacareaba mi angustia antropocéntrica y leía boletines de prensa, ellas simplemente celebraban el presente. Hoy mi ciencia catastrófica había fallado; no había desastres, solo vida sucediendo. Las aves parecían reírse de mi falsa angustia y me cantaban para decirme: "Regresa al presente, que tu catástrofe es solo tu imaginación"
Rompiendo con el proceso, interviniéndolo
De esa paradoja nació la obra. Intervine el soporte de cartón pegando el titular de prensa sobre la naturaleza dibujada, atrapando al personaje central en un halo de textura, dorados y pigmentos. 'El Niño' es el espejo de esa incoherencia humana: el ego que se apropia del desastre y se cree protagonista, frente a la nobleza de la naturaleza que nos observa sin mentiras.
Título: El Niño
Año: 2026
Técnica: Técnica mixta sobre cartón (acrílico, tinta, tiza/pastel y collage de prensa)
Soporte: Cartón reciclado
Estado: Disponible / Serie Bitácora de Talle: Obra terminada sin marco
Banana Republic
Una obra nacida entre 2020 y 2021 para Juannio, concebida como una doble sátira: el repudio al arte especulativo y trillado de Cattelan, en contraste directo con la herida histórica del derrocamiento de Árbenz y el saqueo en nuestra tierra.
La obra Banana Republic (1.50 m x 1.50 m) la realicé para participar en Juannio 2021. La pieza fue aceptada, aunque no pasó la segunda curaduría. No me preocupa en absoluto: sé que el tema puede resultar incómodo o fuerte para algunos. La obra contiene una doble sátira que enlaza mi repudio al arte de Maurizio Cattelan con mi indignación por más de medio siglo de aquel acontecimiento que dejó una herida profunda en un pueblo que aún sufre sus consecuencias.
No es una obra hecha desde el resentimiento; es una postura puntual y directa que trasciende la simple observación de “qué real se ve el banano”. El banano de Cattelan —fachada de un arte corrupto, triste y especulativo, valorizado en cifras absurdas— contrasta con la mentira impuesta a un pueblo ingenuo. El derrocamiento de Árbenz fue una falacia: un acto cobarde y traicionero de bandoleros apoyados por un gobierno poderoso, ciego y expansionista. Quise evitar ambigüedades, folklore cosmético o embellecimiento estético; aquello que exige decirse, lo dije con claridad.
Hoy la obra permanece en el taller. La bananera ya no está exactamente como al inicio; en su lugar la palma africana arrasa el suelo, metáfora de cómo el banano arrasó la esperanza en un momento en que el cambio era real. Es una narración visual que el mundo conoce en sus términos históricos; lo que a veces ignora es que El Comediante de Cattelan solo desnuda la situación de un arte especulativo que acapara espacios y opaca el arte verdadero.
Ficha técnica:
Título: Banana Republic
Técnica: Técnica mixta sobre lienzo
Medidas: 1.50 m x 1.50 m (150 cm x 150 cm)
Año: 2020–2021
Estado: Disponible en el catálogo del taller y Galería (aqui). Consultas sobre adquisición y disponibilidad por mensaje directo o correo.
Babel: El realismo mágico y mis memorias del terremoto de 1976
El arte tiene el poder de transformar el escombro en poesía y la fractura en memoria viva. Hoy quiero compartir con ustedes una de las piezas más íntimas y profundas que he pintado en los últimos años: Babel (2021), un acrílico sobre lienzo de 80x80 cm que marca la segunda entrega de una serie conceptual de tres piezas.
El arte tiene el poder de transformar el escombro en poesía y la fractura en memoria viva. Babel (2021), acrílico sobre lienzo, 80 x 80 cm, constituye la segunda entrega de una serie conceptual de tres piezas donde convergen recuerdo, magia y reconstrucción.
Nacida desde un realismo mágico íntimo, esta obra es una cartografía emocional de mi infancia tras el terremoto de 1976 en Guatemala. El paisaje cambió de golpe; sin embargo, la mirada infantil privilegia grietas y pasadizos por los que continuar jugando. Esa tensión entre destrucción y juego atraviesa cada plano del cuadro.
El campo visual está dominado por el color naranja del talpetate, esa tierra-barro que define el terreno y la memoria física del lugar. Sobre ella se alza una torre inestable, una arquitectura hecha de blocks de concreto y coronada por láminas viejas: estructura ambivalente que para los adultos puede ser refugio o escombro, y para los niños se convierte en laberinto místico. Sus pasillos y umbrales remiten a la arquitectura secreta —a monasterios, a catacumbas— que alimentan la imaginación infantil.
La escena incorpora la cotidiana reconstrucción: un niño que juega, ajeno al caos, mientras el eco de los ladridos marca el tiempo; barcos de papel navegan en charcos, pequeños dispositivos de viaje y promesa que funcionan como metáforas de desplazamiento, espera y despedida. Estos elementos móviles introducen una dinámica de travesía y sugerencia de destinos mínimos —un espejo de agua en el suelo, la promesa de una visita— que sostienen la narración visual.
En el eje compositivo, una manzana encarna la tentación: un dulce pecado que hiere la niñez, conectado por una delgada cuerda a un trompo. El trompo, luego de su espectáculo de giros y colores, yace caído y exhausto a los pies de la torre, símbolo del agotamiento lúdico frente a la realidad transformada.
Babel es, en su esencia, una reflexión nostálgica y coral sobre la memoria histórica colectiva: cómo el suelo removido —el talpetate— no borró la capacidad de la inocencia para encontrar formas de permanecer en pie. La pieza invita a contemplar la resiliencia como un acto escultórico y poético: la infancia que, entre ruinas, rehace sus mapas y crea rituales de juego que sostienen la vida.
Proyecto Integrado: Transformación Botánica y Fauna Tropical
Un proyecto residencial integrado donde el muralismo botánico y un lienzo de gran formato se unen para transformar por completo la atmósfera de una habitación principal. Conoce el proceso de diseño y la fuerza del oficio puro.
El verdadero desafío del arte en el espacio habitable no es decorar una pared; es alterar la atmósfera y la energía de quienes habitan ese lugar. Para este proyecto residencial concebí una solución integral que dialoga con la arquitectura y se funde con la naturaleza circundante.
En la pared principal, sobre la cama, desarrollé un mural botánico de trazo fluido: formas que envuelven y propician descanso, matices que aportan frescura y una escala pensada para acoger al cuerpo y la mirada. Cada hoja y curva responde a la geometría del dormitorio, respetando ritmos, alturas y puntos de luz para que el mural funcione como elemento compositivo y atmosférico a la vez.
Complementando y reforzando el concepto visual, produje un lienzo personalizado en gran formato que integra fauna tropical —un tucán y un loro— con una paleta vibrante que establece un diálogo directo con el mural y con el resto del ambiente. La obra en soporte independiente actúa como ancla visual: atrae la mirada, aporta contraste y, al mismo tiempo, armoniza con los verdes y tonos neutros del espacio.
Mi método rehúye fórmulas académicas rígidas; cada trazo nace de la experiencia acumulada en el taller, de décadas de oficio independiente y del sentido práctico del color en la vida real. Trabajo con observación, intuición y disciplina para que la pintura responda a la habitación y a quienes la habitan. El arte libre no pide permiso para imaginar; transforma la realidad y convierte lo cotidiano en un paisaje emocional que acompaña los días.